ZANSKAR
dkhar(blanco)
Zangs (cobre) mkhar(palacio)
skar(estrella-- valle)
Integrado en Jammu-Kashmir, estado del norte de la India y territorio en disputa entre China, India y Pakistán
Población: 13.850 habitantes (censo 2006) (95% budistas 5% musulmanes)
Zanskar, el reino escondido. Vecino del reino de Ladakh, con el que comparte geografía y modos de vida tibetanos. Sus historias también han corrido paralelas a partir del siglo XV. Anteriormente Zanskar fue un reino independiente vertebrado en torno a una milenaria ruta comercial de caravanas entre Cachemira, India y el norte de Tibet.
Es una región definida por su clima extremo: muy fríos y largos inviernos con fuertes precipitaciones de nieve, que alimentan los glaciares de montañas superiores a los 6000m; y veranos cortos y no excesivamente calurosos.
También su abrupta y majestuosa geografía conforma esta singular zona del Himalaya. Separado de Ladakh por el macizo montañoso del Zanskar y cerrado por el sur por el Gran Himalaya, el acceso a sus remotos valles sigue siendo difícil hoy en día. Los puertos de montaña que los comunican con el exterior están cerrados por la nieve durante 8 meses al año, y en pleno invierno solo son accesibles recorriendo el helado río Zanskar. En pocos lugares se puede sentir con tanta intensidad el aislamiento y nuestra propia fragilidad, empequeñecidos por la abrumadora naturaleza de la vertiente norte del Himalaya. Los imposibles relieves, la atormentada geología y la enorme gama cromática de estos desiertos del norte, engrandecieron mi mirada hacia estas montañas.
El aislamiento del territorio ha permitido la preservación de ancestrales costumbres. Todavía se practica la poliandria para evitar la fragmentación de las propiedades. A pesar del frío clima y la no muy fértil tierra, han desarrollado un sistema de cultivo intensivo y de regadío para producir durante los tres meses de verano, comida para todo el año. Una agricultura basada en el cultivo de cereales (cebada, trigo sarraceno o alforfón) y albaricoques; y el pastoreo de yaks, ovejas y cabras en régimen de casi autarquía.
Desde su anexión a la India en 1947, Zanskar ha estado cerrado –al igual que Ladakh- hasta 1974. Tras la apertura al exterior, la cooperación y el turismo han traído nuevas oportunidades económicas sin llegar a modificar sustancialmente los modos de vida. Un budismo bien preservado y adaptado a las severas condiciones del recóndito territorio zanskarí, y el omnipresente té tibetano junto con la Tsampa, son los auténtico pilares de una población dura y austera; que aunque de mayoría budista, en los últimos tiempos experimenta un débil rebrote de los conflictos religioso-étnicos entre budistas y musulmanes.